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Maternidad y sexualidad: un ser, un cuerpo, muchos roles

Maternidad y sexualidad: un ser, un cuerpo, muchos roles

Esto es algo que hace mucho he querido compartir pero al ser personal siempre lo aplazaba.

Y qué pasó con el deseo Sexual?

Si le preguntas a una mujer que es madre de niños pequeños es posible que su respuesta sea “Yo lo que deseo es dormir, aunque sea tres horas seguidas”.

Tener sueño, estar agotada y que tu lista de tareas pendientes sea más larga que el historial de novios de Taylor Swift no son precisamente factores que ayuden a que una esté de ánimo. Pero si en el fondo de tu alma te acuerdas de que eso de darse amor era bonito, y lo echas de menos, no te preocupes, tu deseo no está muerto solo estaba de parranda o dormidillo.

Ya sea porque escuchemos a nuestras amigas hablar del mañanero con el que se despertaron (muy diferente de la patada en la cara que me da mi hijo ?) o porque la sociedad en general nos dice que ha de ser así… es muy normal que no tengas ganas o que tengas menos que antes de ser madre; el sexo es algo tan importante para nuestra sexualidad, que merece la tener ganas, pero por nosotras mismas.

¿Por qué es divertido tener ganas?

Porque el sexo es el mejor invento seguido directamente por Internet. No, en serio, el sexo es todo ventajas: es bueno para el cutis, fortalece la musculatura de nuestro cuerpo (que se queda mayugada tras el parto), tiene efectos antidepresivos, mitiga las molestias de la regla… ¿Te duele la cabeza? Pues eso no es excusa, porque un buen polvo puede hacer que ese dolor de cabeza desaparezca. También es en cierta forma ejercicio físico, siempre viene bien, y a nivel parejil, es fuente de intimidad, enriquece nuestra relación, y es mucho mucho más entretenido -e interactivo- que ver la tele. Hay mil beneficios más, pero como tenga que ponerlos todos este post será infinito, y no tenemos tiempo, que somos madres.

¿Por dónde empezamos?

Lo primero primerísimo es tener ganas de tener ganas (que feo es  leerlo, pero verdad absoluta). Si en mi lista de PRIORIDADES voy anotando cosas, y cosas y cosas, y el sexo lo voy relegando al final, ¿qué crees que pasará? Soy consciente de que la lavadora no se pone sola, de que esos platos que están a punto de salir andando por su propio pie (en busca de un hogar mejor) hay que lavarlos, Todas estas cosas (y mil millones más) hay que hacerlas, pero ahora dime, ¿qué te resulta más apetecible: tender la ropa o tenderte en la cama para un “ratico de amoooor?

  • Piensa en verde: si en esa lista que tenemos en la cabeza no está el sexo, es muy difícil que aparezca por arte de magia. Para sentir deseo debemos pensar… ¡en verde! No se trata de estar todo el día ahí “cachondas”, pero sí buscarle el lado picantón a la vida.
  • Pequeños gestos: un “te toco las nalgas ?”, una mirada, “ como pensando en aquellin”… Son cositas que no se tarda nada en hacer, y oye, animan el día ¿no te parece?
  • Sexo oral: Y no me refiero a comer cosas, ¡digo que hablen! Al principio puede que te molesten ciertas posturas (es normal) o que te sientas rara. Háblalo con tu pareja y , juntos buscan la manera, ¡puede ser algo hasta divertido si lo afrontan con amor !
  • El día D a la hora H: si antes los “aquí te pillo, aquí te mato” eran menú habitual en tu hogar, ahora con los chicos y una de 8 años que no se le escapa nada esto es muuuuuy difícil. Pero no pasa nada, que no sea espontáneo no hace menos divertido un encuentro sexual, ¡no, no, no! Planificar una velada te permite ir preparadita, saborearla con tiempo, innovar, introducir cositas (y no me refiero a lo que estás pensando) si no a comprar juguetes, poner velas, música… -aunque si al leer “introducir cositas” has pensado en… bien por ti, a eso me refería con “pensar en verde” en el punto anterior, jejeje-).

En fin, recuperar (o mejorar, o renovar) el deseo tras la maternidad requiere esfuercito, está claro, pero dime, ¿acaso no vale la pena?